miércoles, 7 de diciembre de 2016

Siempre me gustó el ciclismo…

Juan Ocaña Ruiz

Siempre me gustó el ciclismo... recuerdo con 6/7 años cuando mi madre me mandaba por los “mandados” a la tienda de la esquina de mi calle, quedarme allí un rato escuchando la radio y luego los comentarios de los “expertos” aficionados... Bahamontes, Gaul, Anquetil, Anglade, Darrigade, Stablinski, Van Looy... Poblet menos ( decían que estaba en Italia) eran nombres muy conocidos por mi ya a esa temprana edad. Esta tienda-escuela la complementaba, de vez en cuando, con el taller de bicicletas de enfrente, allí ya los comentarios eran más profesionales.

Los veranos de los años 60 siempre iba solo (a mis amigos no les gustaba el ciclismo) a ver el trofeo de ciclismo que se celebraba dando vueltas a un circuito en la Avenida, recién construída y la única que teniamos en esa época, donde vivían médicos, abogados, grados militares, empresarios... los más pudientes que disfrutaban de los ciclistas viéndoles rodar  desde sus propias ventanas y balcones. En este trofeo, a veces, se celebraban distintas pruebas, la que más me gustaba era la de eliminación, “a la milanesa” la anunciaban, cada vuelta era eliminado el último, pero la prueba reina era la última, la de fondo, duraba más de dos horas y para mi era un auténtico placer ver pasar, vuelta tras vueltas, a todos los corredores, la mayoría hombres fuertes, enjutos, duros, con poderosas piernas y sobre todo muy muy serios. Algunos años fue organizado por el dueño de ese taller de bicicletas, creo que en gran parte por uno de sus hijos corría. Un gran momento vivido en este trofeo, fue cuando un año  se impuso con una autoridad superaplastante Sebastián Fernández Dueñas, venido desde la Costa del Sol, para sacar 2 vueltas!!! al segundo clasificado.  Más tarde me alegré mucho cuando me enteré había fichado por el Ferrys.

También fueron  días muy celebrados por mi  cuando las etapas de la Vuelta a Andalucía pasaban por la carretera nacional a cuyo pie entonces se encontraba mi casa y conseguía ver, casi siempre, un pequeño grupo de escapados y más tarde todo el pelotón, a veces con varios descolgados… o cuando conseguís escuchar en la radio algún comentario de alguna carrera, casi siempre de la Vuelta a España. 

De vez en cuando conseguía alguna estampa o recortable de los grandes ciclistas, y por supuesto tenía mi propio pelotón hecho con chapas y botones, con los nombres de los ciclistas que podía ver escritos en los periódicos atrasados que veía y leía, alguna que otra vez, en la peluquería cercana a mi casa. En esos años también estaba expectante para poder ver los resúmenes de las etapas de la Vuelta que ponían en TVE “La etapa de hoy, con el triunfo de Van Looy “, comentaron en una de ellas…

Otro recuerdo, muy especial, que guardo como un tesoro, tuvo lugar en febrero de 1968, llegada a esa Avenida de la 6ª etapa de la Vuelta a Andalucía ganando un ciclista español-francés del equipo Fagor, dijeron por la megafonía, Luis Ocaña, su tercera victoria en esta Vuelta imponiéndose a dos poderosos belgas del Flandria. ¡¡ Se llamaba igual que mi tío al que no conocía , emigrado hacía ya varios años a Francia !! La impresión que recibí todavía me estremece, ¿Sería un hijo de mi tío Luis? Ese día no me acosté hasta que no llegó de su trabajo en el  hotel , muy tarde,  mi padre y le pregunté por su hermano, por el ciclista, por mis primos… me resolvió todas mis dudas, no tenía muchas noticias de su hermano, no, el ciclista no era su sobrino ni tampoco tenía ningún parentesco cercano con nosotros, solo compartía con nosotros el apellido, el parentesco era muy lejano ya que su familia vivía, desde hacía varias  generaciones, en la denominada , en esos tiempos, Castilla La Nueva.

Por supuesto a partir de ese día intenté conseguir información de ese ciclista y lo seguía a él y a su equipo, el Fagor con admiración, a pesar que mi equipo favorito era el Kas de Joaquín Galera, Vélez, Gómez del Moral, Peréz Francés… así que decidí que parte del dinero que conseguía dando clases particulares lo invertiría en comprar el Marca casi diariamente para poder seguir el ciclismo más directamente, y tomar nota en un pequeño cuaderno de las clasificaciones de las pruebas más importantes. Uno de mis amigo, tras su mudanza, me regaló en esa época,  un maillot de Campeón de Bélgica, unas zapatillas negras y una chichonera, guardaba como un auténtico tesoro esas tres prendas, que perdí en mi propia mudanza…

A principios de 1970, inicio de la nueva década, decidí que cada año dedicaría un cuaderno a la temporada ciclista, donde apuntaría las clasificaciones de todas las pruebas ciclistas profesionales que consiguiera, y otro cuaderno para apuntar las plantillas de todos los equipos, y guardaría los recortes de periódicos que me parecieran más interesantes.

Comienzo a trabajar, ya tengo dinero para comprar todos los días el Marca o el As, o los dos,  durante Vuelta, Giro y Tour, algunas revistas francesas Mirroir, Velo, o incluso durante dos años L´Equipe, por lo que mis cuadernos se enriquecen y  se hacen más completos.

Pero todavía, en estos años vivo en Cádiz, no me decido a comprar una bici, ya casi me he autoconvencido para hacerlo, cuando   recibo la terrible noticia que uno de mis compañeros del instituto, practicante del ciclismo de carretera ha sido atropellado y muerto, al regreso de su ruta, al inicio del Puente Carranza, … un coche al abrir una de sus puertas intempestivamente  le ha tirado,  se ha golpeado la cabeza duramente con el bordillo de la pasarela del puente rompiéndose  el casco, y muriendo en el acto !!! 

Pasados unos años nos trasladamos a Sevilla (en esa otra mudanza me pierden una carpeta donde tenía casi el 80 % de mis recortes de prensa y revistas !!!!) donde hay mayores posibilidades para practicar ciclismo y ya me decido a comprar una bici, comenzando a practicar poco a poco el ciclismo urbano y conocer nuevos lugares y rutas por caminos, no me atrevo con la carretera, le tengo pavor, creo que todavía impactado por la horrible muerte de mi compañero. Consigo convencer a mi hijo mayor, Luis ( ¿ por quién llevará ese nombre? )  para que me acompañe en una bici de carretera que compré a buen precio, esa fue su condición y de estas manera  exploramos nuevos lugares, participando también en todas las marchas reivindicativas de carriles-bici y acondicionamientos de caminos.

Al cabo de unos años mi hijo me abandona por sus estudios superiores y poco a poco voy aumentando el número de kilómetros de cada salida, ya que la bici me sirve de actividad relajante y por supuesto concediéndome una mayor libertad e independencia, hasta que llegamos a finales de 1999, diciembre.

Como todos los sábados, domingos y festivos, que no llueve, salgo con mi bici y primero, antes de comenzar la ruta como hacía siempre, voy a los contenedores para reciclar papeles y plásticos, cuando ya he concluído, hacía mucho, mucho frío ese día, comienzo a sudar copiosamente y a sentir un malestar general, que noto va a más, como estoy al lado de casa, decido volver, guardo la bici  y subo rápido  a casa, cada vez sudo mas, y el malestar en el pecho aumenta. Mi esposa llama al médico de guardia, que tarde en llegar, cada vez tengo más frío, llega por fin el médico, que se asusta y dice esto es algo serio, es un infarto !!! así que lo vamos a trasladar en una ambulancia al hospital… ¿Cómo, un infarto? No lo podía creer, no, no me meto en una ambulancia me lleva mi esposa en su coche. La médico de urgencias, muy Jove, también la noto que se asusta… tiene que estar varios días ingresado en la UCI… no entendía como mi corazón había fallado, casi toda la vida haciendo deporte, sin cometer excesos, pero eso sí fumaba y desde hacía dos años estaba sometido a un fuerte stress en el instituto…

Tras una breve estancia en el hospital y unos meses de reposo, con diversas pruebas de esfuerzo realizadas, y bajo la vigilancia del cardiólogo, pasado un año vuelvo a montar en mi bici, pocos kilómetros primero, pocas cuestas, y cada mes aumentando los recorridos y su intensidad,  eso sí  cada seis meses revisión total con los cardiólogos, pero ya no hay vuelta atrás sino siempre hacia delante, la bici se convierte en mi mejor medicina, en la máxima relajación y como el mejor  ( y extraordinario) ejercicio cardiovascular fortaleciendo poco a poco mi corazón, pero también mi mente, ya no podía dejar de montar 3 veces a la semana, tenía  que conseguir superar ese amargo episodio. 

La bicicleta se convertía  así en una amiga inseparable, los kilómetros recorridos eran las medicinas cuyo objetivo era sanar, si era posible, del todo mi antes maltrecho organismo vital, a la vez que seguir diariamente las competiciones ciclistas, año tras año, servía de complemento perfecto. Ya hace muchos años que desaparecieron todos los indicios de lo que me había sucedido, aunque  todos los años realizo, por expreso mandato del cardiólogo una completa revisión que siempre termina igual: ¿ le ha ocurrido alguna vez algo a su corazón? termina diciéndome el médico tras esas pruebas… por lo que considero que el Ciclismo se convirtió en mi pócima mágica y  salvadora.

Quiero terminar estás líneas transmitiendo mi agradecimiento más sincero, en primer lugar a mi esposa Rosa ( directa sufridora de mi pasión, siempre esperando que llegue a casa ) y  a todos/as aquellos/as que han  ido compartiendo, desde febrero del ya lejano 2003 ( cuando retomé más a fondo mi afición ), kilómetros , risas,  sensaciones, amistad,  dificultades en caminos y carreteras, a los que continúan haciéndolo ( algunas veces mi otro hijo, Pablo ),  y desde hace unos meses también a mi hijo Luis y a mi nieto Hugo, esperando que mi otro nieto , Marco, se una a nosotros dentro de un par de años.

¡¡¡ VIVA EL CICLISMO !!!


Juan Ocaña

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