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sábado, 9 de febrero de 2019

OSCAR EGG, EL RAYO SUIZO


Oscar Egg


Oscar Egg (Saint Margrathen, 2 de marzo de 1890) participa en el Tour de Francia 1911 para independientes, imponiéndose en 3 etapas. En el Giro de Lombardía es descalificado por no franquear la línea de llegada. Eso ya no importa, porque Egg ha inaugurado su carrera deportiva, mostrando sus grandes dotes, tanto en ruta como en pista.

El año siguiente su mejor puesto es un tercero en París-Bruselas. Pero, en pista alcanza en París nada menos que el récord del mundo de la hora, recorriendo una distancia de 42,360 kilómetros. Por lo demás, participa en varias clásicas europeas, en el Tour y en la Vuelta a Bélgica, y cruza el charco para competir en los 6 Días de Nueva York junto a André Perchicot. 

En 1913 bate su récord de la hora, dejándolo en 43,525, una marca extraordinaria puesto que mejora en más de un kilómetro su registro anterior. Integrado en la pista, se impone en Bol d¨Or de Jupille, formando pareja con Charles Deruyter.

En 1914 impresiona por su lista de éxitos en cualquier terreno. Así, por ejemplo, suma dos campeonatos nacionales, el de velocidad en pista y el de ruta. Además, bate de nuevo su propio récord de la hora, de nuevo en París, estableciéndolo de nuevo en casi un kilómetro más, exactamente 44,247 kilómetros. Otro de sus récords es el mundial del kilómetro lanzado, en el que establece una marca de 1´10´´2.

En ruta alcanza otra importante victoria, imponiéndose en la prestigiosa París-Tours, por delante de Engel y el célebre Philippe Thys. Además, demuestra que también sirve para trayectos tan duros y largos como el Tour de Francia, que concluye en el puesto 13º, después de ganar dos etapas consecutivas, la cuarta de 470 kilómetros, imponiéndose al sprint al fenómeno Henri Pelissier, y la quinta de 379, por delante de 3 celebridades belgas. Otra de sus proezas fue coronar Aubisque en la primera posición. En pruebas de 6 Días tiene unas actuaciones sencillamente magníficas, imponiéndose en Chicago y haciendo 3º en París y 4º en Nueva York. 

Durante los años siguientes, la Gran Guerra le empuja más hacia la pista, ya que apenas se disputan pruebas en carretera. En 1915 vence en los 6 Días de Chicago, junto a Francesco Verri y el año siguiente lo hace en los de Nueva York junto a Marcel Dupuy. Además, se clasifica en el segundo lugar en la Copa del Mundo. 

En el 17 Oscar Egg continúa con su incesante actividad deportiva, alcanzando 3 nuevos récords en pista, 500 metros, 50 y 100 kilómetros. En ruta se impone en Milán-Turín y Milán-Modena, en esta última clasificándose nada menos que por delante de Girardengo y Sivocci. En esta temporada su centro de operaciones es Milán, haciendo buenos lugares en ruta tanto como en pista. 

En 1918 apuesta por las pruebas francesas y se olvida de los récords, pero lo cierto es que no logra alcanzar ninguna gran victoria. El año siguiente el campeón suizo sorprende a la afición participando en el Giro de Italia, una carrera que en aquel tiempo está prácticamente dedicada a los participantes de casa. Egg abandona, no sin antes imponerse en la etapa de Ferrara, de nuevo por delante de Girardengo, con Gaetano Belloni como tercer clasificado. No faltará a su cita con los 6 Días de Nueva York. Acompañado por su pareja más habitual, Dupuy, se clasifica en el segundo lugar. 

A partir de 1920 Oscar Egg se dedica solo a la pista, obteniendo numerosos éxitos hasta su retirada en 1927. En Estados Unidos compite con grandes figuras mundiales de la especialidad, alcanzando éxitos notables como los 6 Días de Nueva York, formando pareja con Van Kempen, Chicago con Grenda y más tarde con Brocco. En Europa vence junto a Van Kempen en París en una ocasión y en otra con Georges Serés sr., y en Gante acompañado por Marcel Buysse. En 1923 bate el récord mundial del kilómetro con salida parada y en 1924 se impone en Bol d´Or en París, tras 24 horas de incesante pedaleo. 2 años más tarde se adjudica otro nacional de velocidad. 

Hubieron de pasar casi 20 años de que batiera el récord de la hora por tercera vez para que este fuera superado por el holandés Van Hout. En su momento, Egg mantuvo una fuerte rivalidad con el francés Marcel Berthet, a propósito del récord de la hora, que pasaba del uno al otro, lo cual hizo vibrar a los aficionados más que nunca. 

Establecido en Niza tras colgar definitivamente la bicicleta, Oscar Egg abre un establecimiento de bicicletas en la Avenida de la Grande Armée de Paris. También fue director deportivo de la Pédale Charentonnaisse y creó su propia marca de bicicletas. Llegó a preparar una de ellas con aspecto de sputnik (fue conocida con el nombre de velo-sputnik) para cubrir apuestas que su pupilo Raynal ganaba invariablemente durante los años 50. 

Oscar Egg, fallece en esa localidad francesa el 9 de febrero de 1961, a los 70 años de edad. 

Juan Osés (c) in "DeportistasHistoricos"



viernes, 25 de enero de 2019

GLAUCO SERVADEI, PARULÈ


Glauco Servadei (Forli, 28 de Julio de 1913) destaca desde muy joven como un gran especialista en primas, debido a su movilidad continua en el seno del pelotón. Hijo de un pintor de paredes, Glauco pronto se convierte en una referencia del ciclismo de su región, al obtener en la categoría juvenil un buen número de victorias, antes incluso de que hubiera nacido su ilustre paisano Ercole Baldini. 

En el terreno amateur, se impone en 1933 en un par de etapas de la Vuelta a Hungría y en la Coppa Citá di Asti. Pero sus triunfos fueron muchos más, alcanzando el número de 60.

Glauco, junto a su inseparable amigo Giorgio Ceroni, formando parte de la Asociación de Bolonia Velo Sport Reno, obtuvo excelentes resultados por aquella época. Posteriormente, con la A.S. Roma, junto a Ceroni, Toccaceli y Chiappini ganan en 1935 la Copa de Italia y el nacional italiano de equipos amateurs. 

Servadei mostró pronto unas grandes cualidades para las volatas y una notable fortaleza en el gran fondo, además de aguantar bien en las subidas. Esto le condujo al Mundial (lugar 15º en prueba individual), así como a los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 (sexto puesto). En estos, Italia pierde por naciones por un segundo la medalla de bronce. Al final de esta temporada, Glauco pasa a la categoría profesional, disputando el Giro de Lombardía. 

El año siguiente debuta en el Giro de Italia, alzándose con dos victorias de etapa (Vittorio Veneto y San Pellegrino) más 4 segundos y dos terceros puestos en otras tantas, finalizando la prueba en un esperanzador decimocuarto lugar. Debuta este año en el Tour, pero se ve obligado a la retirada en la segunda etapa. 
En 1938 se impone en 2 etapas del Tour (Arcachon-Bayona, en un sprint masivo que dominan los italianos, y Reims-Laon, de la misma forma), acabando, tras ofrecer una gran ayuda a Bartali, en el vigésimo lugar (tercer italiano tras del Fraile Volador y Mario Vicini). En el nacional de ruta, sube al podio tras de Olimpio Bizzi y Gino Bartali. 

En el 39 vuelve al Giro y vence en su ciudad, Forli, en la pista del Polideportivo Morgagni, en el que había sido vencido por Aldo Bini un par de años antes. El segundo clasificado en la volata final es Bartali. Servadei acaba el Giro en el puesto 13º.

En 1940 gana 3 etapas en el primer Giro de Coppi (Roma-Nápoles, Treviso-Abbadia y Ortisei-Trento). 

A pesar de la guerra, Servadei participa en las carreras que esta le permite disputar en Italia. En el 42 gana en Lombardía la Coppa Bernocchi y el Trofeo Moschini. 

En el 43, emparejado con Magni, se impone en el Giro de la Provincia de Milán contrarreloj, gana la Milán-Mantua y el Gran Premio de Roma. Como no se puede disputar el Giro por la guerra, se establece una clasificación para un llamado Giro de Guerra, que quisieron equiparar a aquel, en el cual Servadei terminó en el primer lugar, aunque esto no fue algo oficial ni jamás reconocido. 

La llegada del conflicto bélico de esta forma restringió de manera muy importante la carrera deportiva de Servadei en su mejor momento. Ya entonces fue uno de los más valiosos compañeros de Coppi en la Bianchi y lo siguió siendo hasta el año 47 (año en el que en el Giro aún hace 2 segundos y un tercer puesto en otras tantas parciales), para pasar en sus últimos tiempos a la Viscontea. 

Ciclista completo, excelente esprinter como ya se ha dicho y demuestran sus resultados, andaba bien fuerte contrarreloj y pasaba bien la montaña, aunque no tanto como los grandes campeones italianos de su época, lo cual no le ayudó a ampliar su palmarés. 
Pero, echando un vistazo a su carrera, el aficionado se puede dar cuenta de que obtuvo una gran cantidad de puestos de honor, mostrando una enorme regularidad., lo cual lo acredita como un excelente profesional de rango internacional. 

Servadei anduvo en varias ocasiones cerca de adjudicarse el nacional de ruta e incluso la Milán-San Remo. Pero vivió en una época en la que hubo grandes llegadores en su país (Leoni, Bizzi, Bini, Cinelli e incluso Bartali, entre otros) y tuvo que repartir victorias con todos ellos. 

Glauco Servadei, por otra parte una persona muy querida por su carácter afable, fallece por un accidente cardíaco en su establecimiento de bicicletas en el mismo centro de Forli (Piazza del Duomo, inaugurada en 1949 y que hoy aún goza de buena salud) el 27 de Diciembre de 1968. 

Hasta el último día de su vida, Glauco Servadei fue una persona muy estimada por sus paisanos y hoy se le recuerda con un gran cariño. 

Descansa en paz, Parulé. 

El Velódromo Municipal de Forli lleva su nombre desde el mes de mayo de 1980.

Juan Osés (c) 2019


Glauco Servadei







lunes, 17 de diciembre de 2018

JOSÉ DA SILVA, UN GRANDE DEL CICLISMO PORTUGUÉS QUE ENCONTRÓ LA MUERTE A LOS 23 AÑOS


Ribeiro da Silva (en España, José da Silva)


José Manuel Ribeiro da Silva* (São Salvador do Lordelo, Oporto, 16 de Febrero de 1935) falleció al poco tiempo de cumplir los 23 años. Para entonces, ya había escrito una parte muy importante del ciclismo luso. 

Ya con 19 años, año 54, había alcanzado logros reservados a ciclistas con mucha más trayectoria que la suya, porque Da Silva pronto se dio a conocer como una futura figura, sino como una figura auténtica. Así, alcanza la victoria en el Circuito de Paços de Ferreira. En el nacional de ruta profesional se clasifica en segundo lugar tras de Alves Barbosa, quien era el máximo exponente del ciclismo portugués. Quienes se clasificaron después de él, registraron un tiempo con respecto al joven Da Silva que superaba los 10 minutos. Además, participa en la Vuelta a Pontevedra y, enfrentado a los experimentados ciclistas españoles, alcanza un espléndido 5º lugar, a 4 segundos de Miguel Poblet, y por delante de Pérez Llácer, Segú, Escolano o Barbosa. Por añadidura es el primer portugués de la lista. En la clásica Oporto-Lisboa hace el 5º puesto, sobre un recorrido de 340 kilómetros. 

Su confirmación en el año 55 no puede ser más brillante. Da Silva se impone en la Vuelta a Portugal más 3 etapas, clasificado por delante de Sousa** y de Barbosa, entre otros de sus valiosos y duros compatriotas. En la Regularidad es el tercero y en la Montaña alcanza el mismo puesto. Plantando cara a Barbosa, demuestra que se encuentra en condiciones de optar al liderato nacional, como lo ha demostrado en la ronda local. 

El año 56 vence en el Criterium de Maia, Oporto. Después, se vuelve a centrar en la Volta a Portugal. Tras una actuación enorme en la que su enfrentamiento con Barbosa hace vibrar a la afición lusa como nunca, se impone aquel para ocupar Da Silva el segundo lugar de manera más que brillante. Aunque se adjudica solamente la etapa de Trancoso, se clasifica en 7 más entre los 3 primeros. Solo por ser su rival Barbosa más efectivo en las llegadas, la Volta es para él. 

El año 1957 que se inicia con un Da Silva que acaba de cumplir los 22 años, es definitiva. En el transcurso de la misma demuestra que es un ciclista de talla internacional. Para empezar, en la Volta a Portugal se impone indiscutiblemente, por delante de Sousa, Ferreira*** y Barbosa. Además gana 2 etapas y la clasificación de la Montaña. En la Vuelta a España su actuación es fantástica, mostrándose muy efectivo en todos los terrenos. Da Silva brilla especialmente en la etapa Huesca-Bayona, de 249 kilómetros, que acaba en la segunda posición tras del español Ferraz. Escapó a 200 kilómetros de la meta y fue cazado por Aspuru y Ferraz como 100 kilómetros de la llegada. En definitiva, es el héroe de la jornada, aclamado por todos. Tras esta etapa, su salto al cuarto puesto de la general es muy comentado por los críticos deportivos internacionales, que lo consideran ya como uno de los mejores escaladores. Los españoles parecen tener la victoria asegurada con su líder Loroño, pero se habla mucho del peligro del joven portugués Da Silva. En la clasificación última, ocupa el cuarto lugar, por detrás por este orden de Loroño, Bahamontes y Bernardo Ruiz, por delante otra vez de Alves Barbosa. Un poderoso y crecido Da Silva acude al Tour, en el que debuta sin ningún complejo. Participa en escapadas, anda bien en los puertos, desciende como un león… Su lugar en la general, el 25º, después de haber dado la cara en todo momento ante las mejores figuras internacionales, incluido Jacques Anquetil, pero también Anglade, Nencini, De Filippis, Adriaenssens, Jeff Planckaert, Bauvin, Dotto, Mahé… 

Da Silva muere el 9 de Abril de 1958 como consecuencia de un accidente de carretera. Da Silva montaba una motocicleta cuando fue atropellado por un camión en la carretera de Lordelo, cerca de Oporto. Poco más tarde fallecía en un hospital próximo. Da Silva apenas había cumplido los 23 años y todo apuntaba en la dirección de que en los próximos tiempos se iba a convertir en el mejor ciclista de la historia de Portugal. Sus resultados, su enorme decisión ante las dificultades de cualquier carrera, su facilidad para la escalada pero también como rodador, así lo estaban confirmando. De momento y con su pérdida los comentarios más inmediatos se refieren a la gran pérdida que sufre el equipo portugués para la próxima Vuelta a España. 

Ay, pobre Da Silva, si hubiera sido solo eso… El ciclismo portugués tardará muchos años en descubrir un personaje y un profesional de su categoría.

Por Juan Osés (c)


* En España era conocido como José da Silva (Nota de AIHEC)

** Se trata de Sousa Santos (Nota de AIHEC)

*** Se trata de Agostinho Ferreira (Nota de AIHEC)




sábado, 15 de diciembre de 2018

ALVES BARBOSA, EL REVULSIVO DEL CICLISMO PORTUGUÉS DE LOS AÑOS 50


Alves Barbosa


Este año que se acaba se nos ha llevado a uno de los más grandes ciclistas históricos de Portugal. Se trata de Antonio Alves Barbosa (Fontela, Vila Verde, Figueira de Foz, 24 de diciembre de 1931) quien inició su carrera deportiva como junior en el año 50, imponiéndose en el nacional de ruta. Para empezar, Alves Barbosa tenía una planta de gran ciclista que llamaba la atención en cualquier prueba en la que participara. Su primera proeza fuera del territorio luso tuvo lugar en el Tour de Francia, donde fue el primer ciclista portugués que concluyó la Grande Boucle entre los 10 primeros clasificados. 

En el 50 debuta en la Volta a Portugal, lo cual simplemente le sirve de rodaje. El año siguiente vuelve a la Volta, imponiéndose con mucha soltura, desde el principio hasta el final, a los hermanos gallegos Manolo y Emilio Rodríguez Barros, quienes le acompañaron en el podio. Otro de los españoles derrotados en esta ronda es Dalmacio Langarica, el vencedor de la Vuelta a España de 1946. Además, Barbosa se impone en las etapas primera y tercera y hace segundo en el Premio de la Montaña tras de Emilio Rodríguez, a tan solo 3 puntos de este. Este año gana también el Circuito de Malveira y la Vuelta de los Campeones. 

El año 52 gana la novena etapa de la Vuelta a Marruecos, clasificado por delante del francés Max Charroin y del español Masip. Entre sus rivales, destacados ciclistas franceses, belgas, italianos y españoles. En el nacional de ruta hace el sexto, en el grupo perseguidor de los 3 primeros clasificados. En la clásica Oporto-Lisboa, de 340 kilómetros, concluye en el 5º lugar, a 17 segundos del vencedor. 

En el 53 obtiene su segunda victoria en el Circuito de Malveira, imponiéndose destacado a Armando Pereira, los dos solos en meta, y vence en la Pista de Alvalade. 

En el 54 sus incursiones en pista le conducen a la victoria en el campeonato nacional de velocidad. Participa también en la Vuelta a Pontevedra, que concluye en el noveno lugar, siendo el segundo ciclista portugués clasificado y rozando la victoria en varias etapas con una participación española de lujo. En su tan querido Circuito de Malveira en esta ocasión con llegada en grupo, no puede ganar al sprint, acabando en el tercer lugar. También se impone en el nacional de ruta, muy destacado. 

En el 55 se adjudica un nuevo nacional de velocidad. En la Volta a Portugal hace el tercero, tras de José da Silva* y Sousa, además de imponerse en 6 etapas y estar entre los 3 primeros en otras 5 etapas. Además, alcanza el primer puesto con mucho desahogo en la clasificación de la Regularidad y el segundo en la Montaña. Destacado con Marcelino y Assunção en Malveira, logra batirlos en la última recta. Vence además en la Volta do Save disputada en Mozambique, así como en el Criterium 9 de Julio de São Paulo, en Brasil. 

En el 56 obtiene una larga cadena de victorias: Circuito de Curia, de nuevo el de Malveira, Circuito de los Campeones, nacional de velocidad y nacional de ruta. Un Barbosa imparable se impone en la general de la Volta a Portugal, más Regularidad y Montaña, además de 10 parciales, un resultado escandaloso. En el resto de etapas se clasifica entre los 3 primeros. Barbosa acude al Tour. Gran rodador, en las primeras etapas no pierde tiempo en relación con las figuras. Después, hace el séptimo en Luchon, en los Pirineos, situado junto a los mejores escaladores, y roza la victoria en Gap, situado en el sprint final por detrás de Forestier y Baffi, tras haber vuelto a dar la talla de nuevo en los Alpes. Finalmente ocupa el décimo lugar en la clasificación final. Tras de él se clasifican varios ilustres del ciclismo mundial: Forestier, Gaul, Close, Dotto, Gilbert Desmet I, Nencini, Fornara, Nolten, Loroño, Impanis, Geminiani… El ciclismo portugués ha resucitado con Barbosa. 

En el 57 participa en la Vuelta a España. Su mejor puesto es el segundo de la etapa de Cuenca, por detrás de Walkowiak, vencedor del Tour anterior, aunque tiene otras actuaciones destacadas. En la general se clasifica en el lugar 17º. En la Volta a Portugal hace el 4º, tras Da Silva, Sousa y Ferreira. Y vuelve al Tour, donde se ve obligado al abandono. Por otra parte, Barbosa vuelve a ganar en Curia y se impone en el Circuito de Curia, el de San Tirso, el de Lisboa y también vence en Oporto. 

El año 58 Barbosa vuelve a brillar como en sus mejores momentos. Prueba de ello es su nueva victoria en la Volta a Portugal, más 9 etapas, además de las victorias en los circuitos de Alpiarca, Curia, de nuevo Figueira, Circuito Grandolense, Vuelta de los Campeones y un nuevo nacional de velocidad. Y de nuevo es seleccionado para ir al Tour. En la etapa de Saint-Nazaire, hace el cuarto al sprint, tras de Darrigade, Favero y Luyten. Por lo demás, desdibujado por sus obligaciones con el luxemburgués Charly Gaul en un equipo mixto, concluye la carrera en el lugar 36º. 

En el 59 Barbosa está pletórico y suma a su palmarés un buen número de victorias. En este bloque tenemos los circuitos de Alenquer, Vendimias, Fafe, Famaliçao, Vila da Feira, otra vez Malveira, Río Mayor, San Tirso y Narbona, en el Languedoc francés. A esto hay que sumar el Gran Premio Cidia más 3 etapas, 6º lugar más 4 etapas en el Gran Premio Vilar y 7 etapas más de la Volta a Portugal, más Premio de la Regularidad y de Sprints. 

El año 60 suma y sigue. Una edición más del Circuito de Malveira, el nacional de ciclo-cross, una actuación sensacional en la Vuelta a Marruecos, en la que acaba en el octavo lugar y segundo en la Montaña, más dos etapas y varios puestos delanteros en unas cuantas más… Otra de sus incuestionables victorias tiene lugar en el Gran Premio de Vilar, al que hay que añadir otras 8 parciales. Una vez más, Barbosa asume la responsabilidad de representar a Portugal en el Tour. Pero sus obligaciones de equipo no le permiten alegrías, con lo cual termina en el puesto 65º.

La temporada 61 es la última de su fecunda carrera deportiva. En ella todavía rinde a unos niveles inalcanzables para sus paisanos, imponiéndose en el Circuito de Feira, nacional de ciclo-cross, la cuarta etapa de la Vuelta a Andalucía, por delante de Pérez Francés… En la general acaba el sexto. En la Vuelta a España alcanza una importante victoria en la novena etapa, con llegada a Madrid, imponiéndose al belga Messelis y al español Martín Piñeira. Y alcanza sus últimas victorias en Los 2 Días de Figueira da Foz, Libras em Ouro y la Volta de los Campeones. 

Durante toda su carrera deportiva corrió para el Sangalhos en Portugal. Convertido en ciclista internacional, también formó parte ocasionalmente de otras escuadras, como la Rochet-Dunlop francesa, y de la misma nacionalidad Margnat-Paloma, Saint Raphael o Merlin-Huret, así como la española Faema. 

Barbosa, auténtico pionero y embajador del ciclismo luso, disputó el Tour en 4 ocasiones, la Vuelta a España en 3, la Vuelta a Marruecos en otras 3 y la Vuelta a Andalucía 2 veces más. En la Vuelta a Portugal se impuso en 3 ocasiones (51, 56 y 58). 

Barbosa fue un gran revulsivo para el ciclismo portugués en los años 50. Unido a otro excelente ciclista de la época, Joao Da Silva*, por desgracia fallecido prematuramente, dio un impulso importantísimo a su país. Lo que hay que lamentar es que no hubiera en ese momento otros ciclistas y técnicos que aprovecharan ese impulso para sacar de su aislamiento a un ciclismo portugués que se encontraba en inferioridad de condiciones con respecto a otros países europeos. Pero, más tarde, un gran Agostinho se vio como la consecuencia del gran esfuerzo de estos. Barbosa, por tanto, ocupa un lugar importantísimo en la historia del ciclismo luso. 

Tras su retirada, inicia en el 61 la tarea de entrenador en el Sport Lisboa y Benfica. Barbosa ejerció como director técnico nacional entre los años 75 y 78 y posteriormente entre el 89 y el 92. 

Alves Barbosa falleció el 29 de Septiembre de 2018 en el Hospital de Figueira da Foz, a consecuencia de problemas cardíacos y respiratorios. En 1990 fue condecorado con la Medalla al Mérito Deportivo. En Enero de 2007 le otorgaron la Medalla de Oro de la Juventud y Deportes francesa.

Por Juan Osés (c) 2018

* Se trata de Ribeiro da Silva (Nota de AIHEC)